Pensamientos, citas y frases célebres de San Josemaría Escrivá de Balaguer (1902-1975)

Sacerdote. Fundador del Opus Dei.

SANTA PUREZA

118.- La santa pureza la da Dios cuando se pide con humildad.

119.- ¿Qué hermosa es la santa pureza! Pero no es santa, ni agradable a Dios, si la separamos de la caridad.

La caridad es la semilla que crecerá y dará frutos sabrosísimos con el riego, que es la pureza.

Sin caridad, la pureza es infecunda, y sus aguas estériles convierten las almas en un lodazal, en una charca inmunda, de donde salen vaharadas de soberbia.

120.- ¿Pureza? -preguntan. Y se sonríen. -Son los mismos que van al matrimonio con el cuerpo marchito y el alma desencantada.

Os prometo un libro -si Dios me ayuda- que podrá llevar este título: "Celibato, Matrimonio y Pureza".

121.- Hace falta una cruzada de virilidad y de pureza que contrarreste y anule la labor salvaje de quienes creen que el hombre es una bestia. -Y esa cruzada es obra vuestra.

122.- Muchos viven como ángeles en medio del mundo. -Tú... ¿por qué no?

123.- Cuando te decidas con firmeza a llevar vida limpia, para ti la castidad no será carga: será corona triunfal.

124.- Me escribías, médico apóstol: "Todos sabemos por experiencia que podemos ser castos, viviendo vigilantes, frecuentando los Sacramentos y apagando los primeros chispazos de la pasión sin dejar que tome cuerpo la hoguera. Y precisamente entre los castos se cuentan los hombres más íntegros, por todos los aspectos. Y entre los lujuriosos dominan los tímidos, egoístas, falsarios y crueles, que son características de poca virilidad".

125.- Yo quisiera -me has dicho- que Juan, el adolescente, tuviera una confidencia conmigo y me diera consejos: y me animase para conseguir la pureza de mi corazón. Si verdaderamente quieres, díselo: y sentirás ánimos y tendrás consejo.

126.- La gula es la vanguardia de la impureza.

127.- No quieras dialogar con la concupiscencia: despréciala.

128.- El pudor y la modestia son hermanos pequeños de la pureza.

129.- Sin la santa pureza no se puede perseverar en el apostolado.

130.- Quítame, Jesús, esa corteza roñosa de podredumbre sensual que recubre mi corazón, para que sienta y siga con facilidad los toques del Paráclito en mi alma.

131.- Nunca hables, ni para lamentarte, de cosas o sucesos impuros. -Mira que es materia más pegajosa que la pez. -Cambia de conversación, y, si no es posible, síguela, hablando de la necesidad y hermosura de la santa pureza, virtud de hombres que saben lo que vale su alma.

132.- No tengas la cobardía de ser "valiente": ¡huye!

133.- Los santos no han sido seres deformes; casos para que los estudie un médico modernista. Fueron, son normales: de carne, como la tuya. -Y vencieron.

134.- Aunque la carne se vista de seda... -Te diré, cuando te vea vacilar ante la tentación, que oculta su impureza con pretextos de arte, de ciencia..., ¡de caridad!

Te diré, con palabras de un viejo refrán español: aunque la carne se vista de seda, carne se queda.

135.- ¡Si supieras lo que vales!... -Es San Pablo quien te lo dice: has sido comprado "pretio magno" -a gran precio.

Y luego te dice: "glorificate et portate Deum in corpore vestro" -glorifica a Dios y llévale en tu cuerpo.

136.- Cuando has buscado la compañía de una satisfacción sensual... ¡qué soledad luego!

137.- ¡Y pensar que por una satisfacción de un momento, que dejó en ti posos de hiel y acíbar, me has perdido el "camino"!

138.- "Infelix ego homo!, quis me liberabit de corpore mortis huius?" -¡Pobre de mí!, ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? -Así clama San Pablo. -Anímate: él también luchaba.

139.- A la hora de la tentación piensa en el Amor que en el cielo te aguarda: fomenta la virtud de la esperanza, que no es falta de generosidad.

140.- No te preocupes, pase lo que pase, mientras no consientas. -Porque sólo la voluntad puede abrir la puerta del corazón e introducir en él esas execraciones.

141.- En tu alma parece que materialmente oyes: "¡ese prejuicio religioso!"... -Y después la defensa elocuente de todas las miserias de nuestra pobre carne caída: "¡sus derechos!".

Cuando esto te suceda di al enemigo que hay ley natural y ley de Dios, ¡y Dios! -Y también infierno.

142.- "Domine!" -¡Señor!- "si vis, potes me mundare" -si quieres, puedes curarme.

-¡Qué hermosa oración para que la digas muchas veces con la fe del leprosito cuando te acontezca lo que Dios y tú y yo sabemos! -No tardarás en sentir la respuesta del Maestro: "volo, mundare!" -quiero, ¡sé limpio!

143.- Por defender su pureza San Francisco de Asís se revolcó en la nieve, San Benito se arrojó a un zarzal, San Bernardo se zambulló en un estanque helado... -Tú, ¿qué has hecho?

144.- La pureza limpísima de toda la vida de Juan le hace fuerte ante la Cruz. -Los demás apóstoles huyen del Gólgota: él, con la Madre de Cristo, se queda.

-No olvides que la pureza enrecia, viriliza el carácter.

145.- Un grupo de jóvenes en noble y alegre camaradería. Se oye una canción, y después otra y más. Aquel muchacho del bigote moreno sólo oyó la primera:

Corazones partidos

yo no los quiero;

y si le doy el mío,

lo doy entero.

"¡Qué resistencia a dar mi corazón entero!" -Y la oración brotó, en cauce manso y ancho.

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