Pensamientos, citas y frases célebres de San Josemaría Escrivá de Balaguer (1902-1975)

Sacerdote. Fundador del Opus Dei.

EL APÓSTOL

929.- ¿La Cruz sobre tu pecho?... -Bien. Pero... la Cruz sobre tus hombros, la Cruz en tu carne, la Cruz en tu inteligencia. -Así vivirás por Cristo, con Cristo y en Cristo: solamente así serás apóstol.

930.- Alma de apóstol: primero, tú. -Ha dicho el Señor, por San Mateo: "Muchos me dirán en el día del juicio: ¡Señor, Señor!, ¿pues no hemos profetizado en tu nombre y lanzado en tu nombre los demonios y hecho muchos milagros? Entonces yo les protestaré: jamás os he conocido por míos; apartaos de mí, operarios de la maldad".

No suceda -dice San Pablo- que habiendo predicado a los otros, yo vaya a ser reprobado.

931.- El genio militar de San Ignacio nos presenta al demonio que hace un llamamiento de innumerables diablos y los esparce por estados, provincias, ciudades y lugares, tras de haberles hecho "un sermón", en el que les amonesta para echar hierros y cadenas, no dejando a nadie en particular sin atadura...

Me dijiste que querías ser caudillo: y... ¿para qué sirve un caudillo aherrojado?

932.- Mira: los apóstoles, con todas sus miserias patentes e innegables, eran sinceros, sencillos..., transparentes.

Tú también tienes miserias patentes e innegables. -Ojalá no te falte sencillez.

933.- Cuentan de un alma que, al decir al Señor en la oración "Jesús, te amo", oyó esta respuesta del cielo: "Obras son amores y no buenas razones".

Piensa si acaso tú no mereces también ese cariñoso reproche.

934.- El celo es una chifladura divina de apóstol, que te deseo, y tiene estos síntomas: hambre de tratar al Maestro; preocupación constante por las almas; perseverancia, que nada hace desfallecer.

935.- No te duermas sobre los laureles. -Si, humanamente hablando, esa postura es incómoda y poco gallarda, ¿qué sucederá cuando los laureles -como ahora- no sean tuyos, sino de Dios?

936.- Al apostolado vas a someterte, a anonadarte: no a imponer tu criterio personal.

937.- Nunca seáis hombres o mujeres de acción larga y oración corta.

938.- Procura vivir de tal manera que sepas, voluntariamente, privarte de la comodidad y bienestar que verías mal en los hábitos de otro hombre de Dios.

Mira que eres el grano de trigo del que habla el Evangelio. -Si no te entierras y mueres, no habrá fruto.

939.- Sed hombres y mujeres del mundo, pero no seáis hombres o mujeres mundanos.

940.- No olvides que la unidad es síntoma de vida: desunirse es putrefacción, señal cierta de ser un cadáver.

941.- Obedecer..., camino seguro. -Obedecer ciegamente al superior..., camino de santidad. -Obedecer en tu apostolado..., el único camino: porque, en una obra de Dios, el espíritu ha de ser obedecer o marcharse.

942.- Ten presente, hijo mío, que no eres solamente un alma que se une a otras almas para hacer una cosa buena.

Esto es mucho..., pero es poco. -Eres el Apóstol que cumple un mandato imperativo de Cristo.

943.- Que, tratándote, no se pueda exclamar lo que, con bastante razón, gritaba una determinada persona: "Estoy de honrados hasta aquí..." Y se tocaba en lo alto de la cabeza.

944.- Has de prestar Amor de Dios y celo por las almas a otros, para que éstos a su vez enciendan a muchos más que están en un tercer plano, y cada uno de los últimos a sus compañeros de profesión.

¡Cuántas calorías espirituales necesitas! -Y ¡qué responsabilidad tan grande si te enfrías!, y -no lo quiero pensar- ¡qué crimen tan horroroso si dieras mal ejemplo!

945.- Es mala disposición oír la palabra de Dios con espíritu crítico.

946.- Si queréis entregaros a Dios en el mundo, antes que sabios -ellas no hace falta que sean sabias: basta que sean discretas- habéis de ser espirituales, muy unidos al Señor por la oración: habéis de llevar un manto invisible que cubra todos y cada uno de vuestros sentidos y potencias: orar, orar y orar; expiar, expiar y expiar.

947.- Te pasmaba que aprobara la falta de "uniformidad" en ese apostolado donde tú trabajas. Y te dije:

Unidad y variedad. -Habéis de ser tan varios, como variados son los santos del cielo, que cada uno tiene sus notas personales especialísimas. -Y, también, tan conformes unos con otros como los santos, que no serían santos si cada uno de ellos no se hubiera identificado con Cristo.

948.- Tu, hijo predilecto de Dios, siente y vive la fraternidad, pero sin familiaridades.

949.- Aspirar a tener cargos en las empresas de apostolado es cosa inútil en esta vida, y para la otra Vida es un peligro.

Si Dios lo quiere, ya te llamarán. -Y entonces deberás aceptar. -Pero no olvides que en todos los sitios puedes y debes santificarte, porque a eso has ido.

950.- Si piensas que al trabajar por Cristo los cargos son algo más que cargas, ¡cuántas amarguras te esperan!

951.- Hacer cabeza en una obra de apostolado es tanto como estar dispuesto a sufrirlo todo, de todos, con infinita caridad.

952.- En el trabajo apostólico no se ha de perdonar la desobediencia, ni la doblez. -Ten en cuenta que sencillez no es imprudencia, ni indiscreción.

953.- Tienes obligación de pedir y sacrificarte por la persona e intenciones de "quien hace Cabeza" en tu empresa de apostolado. -Si eres remiso en el cumplimiento de este deber, me haces pensar que te falta entusiasmo por tu camino.

954.- Extrema el respeto al superior cuando te consulte y hayas de contradecir sus opiniones. -Y nunca le contradigas delante de quienes le estén sujetos, aunque no lleve razón.

955.- En tu empresa de apostolado no temas a los enemigos de fuera, por grande que sea su poder. -Este es el enemigo imponente: tu falta de "filiación" y tu falta de "fraternidad".

956.- Entiendo bien que te diviertan los desprecios que te hacen -aunque vengan de enemigos poderosos-, mientras sientas la unión con tu Dios y con tus hermanos de apostolado. -¿A ti, qué?

957.- Con frecuencia comparo la labor de apostolado con una máquina: ruedas dentadas, émbolos, válvulas, tornillos...

Pues, la caridad -tu caridad- es el lubricante.

958.- Deja ese "aire de suficiencia" que aísla de la tuya a las almas que se te acercan. -Escucha. Y habla con sencillez: sólo así crecerá en extensión y fecundidad tu trabajo de apóstol.

959.- El desprecio y la persecución son benditas pruebas de la predilección divina, pero no hay prueba y señal de predilección más hermosa que ésta: pasar ocultos.

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